iá párale
Atte.
por favor, manito, iá párale
Crazy-Doc Corp. Un médico del estaf me revisa. “Tenés un virus en las vias respiratorias, no me parece que sea para antibióticos, tomate estas pastillas efervescentes y aspira vapor...”, me dice. “No sería mejor que me fuera a casa?”, pregunto. “Sí, por supuesto”.
Acá estoy. Auriculares, té, comí una de esas cosas rellenas con manzana que compré en un kiosko.
Miro las guitarras. Miro algunos libros.
Este fin de semana alquilé dos películas. A ambas, las vi enteras. Hacía tiempo que no veía una película entera. Si me motivo, en un rato alquilo otra.
Escupo mocos, chivo un poco, nada grave.
Madre de vacaciones. Anoche me llamó para avisar que había llegado bien. Madre se preocupa por mí....ella cree que soy un potencial suicida o algo por el estilo. No lo dice en forma directa, lo insinúa.
La muerte no debe estar mal. El suicidio es otra cosa; demasiadas esquirlas, demasiado escándalo.
Sigo de pie, en silencio, avanzando. Tranquila, madre.
Atte.
Últimos días de cansancio. “Qué me pasará?”, pensaba.
Ayer sábado, dormí una siesta de más de 3 horas. Me levanté, video-club, seguía turulo.
Me empezó a picar la garganta, tosí y escupí cosas. También chivé, supongo que por un poco de fiebre.
Domingo, me levanto golpeado. Respiro pesado, sensación de que es contagioso. Mocos y panorama de encierro.
Atte.
Metemos libros en canastos. Terminamos, “Cuántos canastos son?”, pregunta. “No sé, no los conté”, respondo. “Ya vengo”, me dice.
Vuelve, “Son once”. Para él la simetría es importante. Todo el tiempo repite: “A ver...ffffff”. (fffffff es un soplido).
Terminamos de acomodar los libros siguiendo el orden que tienen en los estantes.
Tomamos gin-tonics.
En el supermercado compro chorizos y en el camino de vuelta, un poco de pan, tomates y una cebolla.
Durante el almuerzo, vino blanco. “Está rico”, le digo.
“Me da pena tener que mudarme”, dice. “Seguro que te acostumbrás al nuevo”, contesto.
Nos despedimos, llego a casa (un poco ebrio), escribo estas líneas y me preparo para una siesta.
Las mudanzas remueven.
Atte.
Anoche mensaje en el contestador de amigo-broder. “Hola, Obelix, quería avisarte que sos tío”.
Me levanto a las 9. A las 10, en la clínica. El seguridad no me deja pasar, “el horario de visitas es a las 10 y media”, me dice.
En la estación de servicio pido un café, un sacramento.
La madre tiene buena cara, el bebé duerme arriba suyo. Saludo, miro un rato al bebé, es bonito. Amigo-broder, contento, no más nervios y ansiedad.
Me despido, camino emocionado.
Sol, plaza, buena temperatura y pensamientos.
Atte.
9am, ojos abiertos.
Café, vuelta a la cama y rato largo con el libro que empecé a leer.
Ropa de fútbol, pedaleo una avenida de principio a fin.
Me encuentro con algunos pibes de la corporación informática.
La canchita, de cemento, cubierta. El partido, parejo. Falta poco para el final, pelotazo en las partes bajas. Dolor intenso. Salgo a un costado, flexiono, duele.
Hay golpes bajos que uno ve venir; otros ocurren en forma imprevista. Preferiría evitar cualquier clase de golpe bajo.
Atte.
El martes broder-chico creyó ver a ielou-ielou, una de las bicicletas que me robaron. Estaba atada enfrente a un tenedor libre, en la avenida de las cúpulas. Broder-chico no estaba del todo seguro si era ielou-ielou, le preguntó a un kioskero de quién era la bicicleta. “Es de un pibe que labura en el restorán”, contestó el hombre señalando al tenedor libre.
Estuve pensando en cómo recuperar a ielou-ielou. La violencia, descartada. Consulté a bicicletero-pirata. “Decile que te la devuelva, si no quiere, llamás a un cana, se la llevan a la comisaría, yo te hago una factura y la vas a buscar...Eso sí, fijate que el chabón no mida dos metros”.
Policías, trámites, procesos...
Hoy a la tarde pedaleo al lugar, la supuesta ielou-ielou no está a la vista; en cambio, una playera multicolor.
Durante el regreso a la oficina, pienso.
Mañana voy a pasar de vuelta. No tengo plan, nada más quiero a mi ielou-ielou de nuevo conmigo.
Atte.
Hoy trabajé bastante.
Mañana con Crazy-Doc, más tiempo del habitual. El hombre está demente. “Te reunistessssss con Cecilia?”, me preguntó. “Ahora voy, me está esperando”, contesté. Crazy-Doc levanta el tono: “Mirá que a mí me rompe lassss bolasssss que para toooodooo tarden mil añossss, eh”. “Estoy yendo, doctor”. En fin, Crazy-Doc en cólera, yo rajo.
Tarde en la corporación informática. Por iniciativa propia se me ocurrió hacer un análisis de rentabilidad por cliente-abonado. Hay clientes que pagan un abono mensual. Otros llaman cuando tienen un inconveniente, se les factura por hora. Los resultados de mis investigaciones, llamativos. Le mandé un mail al Sr. Presidente. “Saque sus propias conclusiones”, escribí como referencia.
Ahora tomo un vaso de vino. En un rato, reunión con amigos/as. Antes, voy a pasar por lo de Papá-Alberto. Me hice adicto al campari. Lo tomo con jugo de naranja y hielo. Meto todo en una coctelera, lo bato. Papá-Alberto tiene un bar provisto. Papá-Alberto, de viaje con una de sus amigas extranjeras.
Un poco ebrio, pienso que los otros no cuentan, cada uno sabe de qué lado está.
La bicicleta nueva es plateada. La transacción, exitosa. A último momento bicicletero-pirata reclamó $20 más de lo arreglado. “Le puse pedales de aluminio”, se justificó. “Está bien”, contesté.
Mañana último domingo de vacaciones. Intuyo un domingo áspero.
Época de frentes abiertos. El tiempo se ocupará de cerrarlos. También de abrir otros.
Atte.
Me levanto a las 9, café, acomodo un poco la casa.
Llamo a amigo-arregla-todo. “Voy en una hora”, me dice.
Primero se encarga del tema de la canilla de la cocina. Perdía hace meses. Después, del desagüe del baño; saca vidrios, pelos, mete un alambre. No más inundaciones.
En lo de madre me encuentro a sister. Sister le da a la computadora. Al rato aparece broderchico. Madre no está. Almorzamos.
Pedaleo a lo de bicicletero-pirata. La novia de bicicletero-pirata es simpática. Las últimas veces que fui, Sasha, la doberman, no me dio bola. “Es mujer –me explicó bicicleteropirata- un poco histérica”. Hoy, Sasha se acerca, se frota contra mis piernas. La acaricio.
“Qué podemos hacer con esta bici? –le digo- Tenés para hacer algún trueque?” “Vení que te muestro”, contesta.
Mañana 6pm, se supone que tengo bici nueva.
Hoy, día de arreglos. El lunes, vuelta al trabajo.
Atte.
Hace un par de años fui a jugar al tenis. El club quedaba cerca del río. Después del partido llegué a casa y le mande un mail a un amigo. Le contaba acerca de mis impresiones, de esa mañana de otoño. Releí el mail y me gustó. Así, empecé a escribir un diario. Ese primer diario lo publicó una revista. Ahora, al diario, lo escribo en el blog.
Hoy, tenis con broderchico en el club que queda cerca del río. En la cancha de al lado, el profesor que aquella vez nos había prestado pelotas, le daba clases a una señora. “Mirá, Obelix –me dijo broderchico- es el mismo Willie de la vez pasada”, “Sí, ya lo vi, tiene buena onda”. Seguro que el tipo no se acordaba de nosotros. Broderchico y yo terminamos, volví a ganar 6-4, nos despedimos del tipo y nos tiró una sonrisa.
El tiempo. A veces creo que mis sensaciones-percepciones son iguales a cuando tenía 6 años. Es raro, los años hicieron su trabajo, pero de alguna manera, sigo siendo igual.
Atte.
De vuelta en la ciudad.
Vacaciones. Broder-chico y yo subimos al colectivo. Hubo avances, el asiento se tira para atrás en forma total, queda una cama de verdad. Te ofrecen comida, desayuno, vino, yampain. Hasta dormí.
La casa queda a 7 kms del pueblo, puro verde, árboles bajos con espinas, también algunos sin espinas, los recién plantados. La galería, vista a montañas y sierras. Los cielos cambian, “Estamos frente a un clima inestable”, dijo un día broder-chico. Nubes, tormentas, sol, colores, rayos, todo en el mismo día.
Actividades realizadas: salir a correr, a caminar, comer (broder-chico es buen cocinero), tenis (un par de veces), leer, guitarra, cocinar, trabajar en el jardín (movimientos de tierra, pala y balde), mirar paisaje y cielos sentados en la galería (gran parte del tiempo), chapuzas en el río, siestas, pensar, darle de comer a un zorro (venía todos los días), manguerazos en capocha, humo, prender fuego a la noche, cabrito a la parrilla (lo hicimos en tres horas, una delicia), vino tinto, cerveza fría, caminatas a despensa sobre la ruta, ver pasar autos, caballos, personajes de película, ver pasar el tiempo; en fin, ver cosas bonitas. Vaya que vimos cosas bonitas.
Me gusta la naturaleza, los ritmos diferentes. También me gusta volver a casa.
Atte.
La semana pasada fui a un entierro. También fueron Papá-Alberto y mis hermanos. Era de un íntimo amigo de la familia.
Broder-chico y yo llegamos al lugar, saludamos a los conocidos y nos ubicamos a un costado. No hablamos, miramos un poco y seguimos saludando a los conocidos a medida que iban apareciendo.
Cerca mío, una señora. La señora está sola. Tiene ropas ajustadas y cuerpo de señora. Disimulo y la miro. Tiene cara triste.
Llega el auto con el cajón y la gente entra a una capilla.
Broder-chico y yo esperamos afuera.
Después llevan el cajón por un pasillo, entre bóvedas. Entre las bóvedas hay calles. Sigo a la gente, cuando el tráfico se detiene, camino por una calle lateral un par de metros, quedo fuera de escena.
Al rato aparece la señora. La señora se para en mi calle lateral, a mi alcance. La vuelvo a mirar. Me gustaría que la señora me agarre del brazo y (sin soltarnos en ningún momento) esperar a que todo termine.
Atte.
Anoche, cama a las 9pm. Hoy, arriba a las 9am.
Té con limón, un par de galletitas (casi nunca como cuando me levanto), zapatillas, salgo, pum-pum pum-pum, corro. Si mantengo el ritmo de entrenamiento, me van a llamar para representar al país en las olimpiadas. De todas formas, les voy a decir que no. Dormir en un hotel con el equipo olímpico podría deprimirme sobremanera.
En casa, ducha, ropas y bicicleta.
El aire del yopin está bien. Cambio un pantalón, pongo unos pesos y también me dan un par de medias (elegí unas horribles). Creo que ya terminé con los cambios navideños. En total eran 4 cosas.
Ahora son casi las 6 de la tarde. Me acabo de levantar de una siesta de 3 horas.
En un rato, asado con amigos. Es probable que hoy vuelva a dormir bastante, sigo medio cansado.
Atte.
Ato la bici a un poste. Cruzo la calle y toco el portero eléctrico. “Hola, mushasho”, me dice. “Hola”, “Ahora bajo, te voy a regalar un libro”.
En la calle, viento fresco. Miro el techo de un edificio. Tiene una plataforma, es como un helipuerto. Me da vértigo mirar el helipuerto.
Aparece amigo. “Tomá, mushasho, está agotado” , “Gracias”.
Caminamos unos metros. “Esta es mi bici. Si me la afanan, me hacen un favor”, le digo. “Vamos caminando? Son unas 8 cuadras”. “Bueno, es un toque”. Media cuadra después, “Y si busco mi bici? Tiene la rueda desinflada”.
Subimos al departamento. “Me gusta tu casa”, le digo. La biblioteca, grande, ordenada.
Pedaleamos. Viento, buena noche para pedalear.
En la estación de servicio inflamos las gomas.
Cruzamos varias avenidas. “Me parece que no eran 8 cuadras”, le digo. “Suerte que agarramos las bicis”, contesta.
Avanzamos. Amigo relata: “Dos cuadras para allá, vivía yo”, “Fui al primario a esa escuela de ahí”, “Ves esa luz? En ese departamento vivía una mina que me volvía loco”, “En ese bar para mi viejo con sus amigos”.
(unas 35 cuadras + adelante)
La pizzería, llena de gente. El mozo nos dice algo, ya vengo, ya estoy, o algo así. Amigo es habitué.
Comemos una de muza, dos fainás. Después café y pagamos. El mozo se acerca y nos saluda: “Fue un placer tenerlos acá”, nos dice.
Pedaleamos de vuelta, conversamos, un par de cuadras en silencio.
En una avenida, “Yo sigo por acá”. “Nos vemos”, “Nos vemos”. El final de otro día se acerca. Pedaleo, el viento me pega en la cara y mueve los árboles de la calle.
Atte.
Corro por una plaza. Pum-pum pum-pum. Los autos pasan cerca. De frente cruzo a otros corredores y a ciudadanos caminando. Buen ritmo, el desgarro de la pierna derecha molesta, no duele.
Dos ciudadanos tirados en el parque. El perro es chico, tiene una pelota en la boca. Perro-chico me ve, pum-pum pum-pum, y sale disparado a mi encuentro. Los autos pasan cerca, pasan rápido. Los ciudadanos gritan con caras de terror. Gritan el nombre del perro-chico. Ahora no me acuerdo qué nombre tenía. Perro-chico me pasa por adelante y frena en el cordón. Sigo corriendo, pum-pum pum-pum. Me doy vuelta y perro-chico trota en dirección a los ciudadanos.
Las tragedias que no fueron pueden ser cómicas. Pum-pum pum-pum.
Atte.
Madre y Papá-Alberto se separaron hace unos 20 años. Creo que su relación actual no es mala, aunque tampoco es fluida.
El marido actual de madre no se estaba sintiendo del todo bien. Madre le sugirió que se hiciera unos análisis. Si bien hay que esperar los resultados definitivos, parece que el panorama no es del todo bueno. Madre me llamó y me contó todo esto. “Vos cómo estás? –le dije- te quiero mucho, madre”.
Al día siguiente le mandé un mail a Papá-Alberto. Entre otras cosas, le conté sobre el tema del marido de madre. Papá-Alberto respondió que ya se había enterado, que madre le había escrito un mail el día anterior.
Cuando leí la respuesta de Papá-Alberto no pude evitar hacer relaciones de todo tipo. Tampoco pude evitar conmoverme.
Atte.
Últimos días pensando en una profesión que consiste en salvar suicidas. Los que practican esta profesión tienen cualidades especiales; saben qué cosa deben ofrecerle al potencial suicida para intentar impedir un final trágico, tienen que ser rápidos y tienen poco margen de error.
Entonces, si por ejemplo, hay un sujeto que amenaza con saltar de un edificio, nuestro salva-suicidas acude al lugar, habla un poco con el saltador para conocerlo y le ofrece algo que, en principio, haría que no salte. Ese algo pueden ser distintas cosas (depende de cada caso): un libro, una comida, un poema, un vino, un disco, un instrumento, un viaje, una droga, un perro, dinero, un gato, un paisaje, un auto, etc.
Creo que yo sería bueno en la profesión. Por otra parte, si algún día yo estuviese del lado del saltador, mi salva-suicidas tendría que traerme a una persona.
Calma.
Llegamos a lo de Papá-Alberto. Abro la puerta. Broder Topo nos saluda, “Está imposible”, nos dice y se ríe. Winnie y yo miramos a Papá-Alberto. Papá-Alberto, ebrio. “Hoy hubo cóctel en la oficina”, nos explica.
Preparamos una tabla con queso, jamón y matambre. El pan, caliente. Bar y vasos de yampain con hielo. Tomamos varios.
Pasa un rato, “Vamos, Winnies?”, “Vamos, Monis”.
Caminamos unas cuadras. Nos despedimos en la puerta de amiga de Winnies.
En casa me baño y parto.
Colectivo. Me dan ganas de caminar y bajo antes de tiempo. Medio chingado, bajé MUCHO antes de tiempo. Tomo un taxi, viejo-taxista se mete en avenida, pocas cuadras después, tráfico, “Me bajo acá”, le digo. “Pero mirá que estás lejos” “No importa, quiero bajar acá”. Le doy $3 y camino.
Subo escaleras, un puente. Abajo vías y trenes estacionados. Los trenes estacionados, bastante rotos. Me quedo un rato mirando el puente, los trenes rotos, las vías.
Toco el timbre y subo.
Cocina, amigos conversan, “Perdón la demora, mandé fruta y me bajé en cualquier lado”, vino, comida, risas, pipa nueva, más risas.
Dueña de casa baja a abrir la puerta. Abrazo fuerte y nos vemos, nos vemos.
Parada de colectivo y cansancio. Pasa un taxi y lo paro. Durante el viaje no hablo.
Casa, olor a jazmines. Pienso en campos de jazmines. Me acuerdo del puente, los trenes rotos, las vías.
Atte.
Me despido de amigo y la fiesta queda atrás. Camino, empieza a clarear. Hambre, me meto en uno de esos boliches paty 24hs. Dos completas (el completo son unos pedazos de tomate), $3,50.
El cielo, nublado, algo de luz. Aunque no estoy al 100%, decido caminar.
En la plaza, pájaros. Paro y los escucho un poco. Por fin me acuerdo sobre lo que quería escribir.
La fiesta estaba arrancando. Todavía la cana no había aparecido, terraza, parlantes potentes.
Sentado –la silla es de las que se mueve cui cui cui cui para atrás y adelante- miro a una chica bailar. Si yo fuese mujer- pienso- bailaría como esta chica bailarina. Cada tanto, ráfagas de viento. Un vaso de plástico tirado en el suelo, cerca mío. Pienso en levantarlo, lo miro y una de las ráfagas de viento, SSSSS SSSSS SSSSSS. El vaso rueda a altas velocidades, varios metros, se detiene al lado del pie derecho de chica bailarina. Ella sigue con lo suyo, no ve al vaso volador. Ahora, el vaso y el pie bailan juntos.
Era eso, chica bailando, viento, vaso y pie, juntos.
Atte.
Contento. Anoche teatro, paseo en auto, restorán y casa con mujer-bombón. Mujer-bombón y yo nos divertimos.
Hoy, ojos abiertos a las 9AM. Auriculares y una canción que tenía ganas de escuchar hace un tiempo. En un rato la toco en guitarra.
Algunos principios de rodaje pintan mal. Los inversores, nerviosos. Después el equipo se va conociendo, el director hace retoques, los actores aportan lo suyo y entonces la película repunta. En esta parte, lo que no se puede saber es cómo va a terminar todo. De todas formas, los inversores ya no temen tanto.
“Adiós, mujer-bombón -le digo cuando nos despedimos- fico maluco, MALUCO” Mujer-bombón sonríe.
Arranco y busco algo en la radio. Canto una canción y la mañana se termina. Sol, viento. Va a ser un buen viaje.
Atte.
Después de haber suspendido planes para dormir como un tronco, me levanto y preparo un café.
Planes, tronco, café
Ahora, rocks en auriculares.
Rocks, auriculares
Comienzo de un día arriba.
día
Yeah.
yeah, Yeah, YEAH.
Atte.
Domingo 20.30hs.
El sábado anterior me golpeé un costado jugando al fútbol.
Hoy, una semana después, fui a hacerme radiografías a una guardia.
“Tenés una fisura en la última costilla -me dijo el médico- no te muevas mucho, tratá de descansar, ponete hielo durante 20 minutos y tomá unos calmantes”. El trámite no fue grave.
Fin de semana de presentaciones, caminatas, charlas, risa, y movimiento (ayer empatamos 2-2, el dolor en la zona era importante). Costilla-fisura dolió. De todas formas, un buen fin de semana.
Las fisuras se manejan.
Atte.
Anoche me metí en la cama a las 12. Como había estado dando vueltas todo el día, cansancio presente.
3 AM, ojos abiertos. En seguida me di cuenta que el tema de los ojos-abiertos no iba a ser pasajero. Tomo un té, me lavo los dientes, meo, vueltas en la cama, prendo computadora, auriculares, más vueltas en la cama, etc.
Ultima vez que miro el reloj, 6AM.
En una época tuve problemas de sueño. Dormía poco y mal. No creo que ahora esté por volver a una época de poco-sueño. Eso espero.
Atte.
Abro los ojos antes de que suene el despertador, 7:30 AM. Café y auriculares. Bailo un par de rocks.
Baño, el chorro sale power.
En la calle, cielo celeste y temperatura amigable. Camino hasta video-club, película en buzón.
Bicicletero-pirata, abriendo el local. “Hola, vengo a buscar la bici, esté como esté.” “Bancá un poco”, “Estoy apurado, tengo que ir a laburar...la arreglaste?”. “Más o menos, sigue fallando”, “Esta bicicleta es una poronga”. Sasha mira desde adentro, no está de humor. “Por qué no abriste ayer?”, le pregunto. Bicicletero-pirata me muestra la muñeca. Tiene un tajo importante y puntos. “Se me calló uno de los vidrios de arriba, hice fuerza y me pareció que se abría la herida”, “Te la diste, amigo”.
Pedaleo rápido a Crazy-Doc Corp. Boludeo un rato, tomo un café y escribo una nota que adapto de una revista americana.
En la parrilla pido vacío, guarnición de fritas. Pablo, asado y Daniel, hamburguesa completa (con huevo).
La tarde es divertida. Llevo dólares al FMI, funcionario y yo nos reímos, vuelvo a la oficina, le doy un rato a unas planillas y a las 6 parto.
Chica-de-locutorio me pregunta: “Ya te vas?”, “Sí, chica, me voy a jugar al fútbol”, “No te raspes como la otra vez”, “Voy a hacer lo posible, chica. Gracias por cuidarme la bici”.
En la avenida esquivo autos y colectivos.
Llego al lugar, me cambio y estiro las piernas. Las piernas parecen de roble. Estoy hecho mierda, pienso.
Nuestro equipo de la corporación informática es una masa. Le ganamos a uno de los clientes más importantes por 5 goles de diferencia. El equipo rival queda caliente. Nosotros, sonrientes.
Pedaleo y me cruzo a un par de amigas. Hola, hola, qué van a hacer? Vamos a comer a casa? Me invitan? Claro, contestan. Me baño y voy, digo al final.
En casa, mensaje de amigo. “Venite a las 9, nos juntamos a tocar, tomar unas birras, etc”
Dudo, y prefiero casa, tranquilo.
En supermercado me abastezco de alimento.
Ahora escribo estas líneas y el final de otro día se acerca. Creo que antes, voy a salir a dar unas vueltas.
Atte.
El auto responde. La autopista, vacía.
Suena una de las que mas escuché en los últimos años.
Pienso en algunas relaciones y pienso en la medida de las cosas. La gente mide las cosas de maneras diferentes.
Atte.
Calor.
Corporación informática, aire acondicionado a máxima potencia. “No la limemos, Lavagna –me dice Aníbal Fernández- y acordémonos de apagarlo, que no nos pase la del radiador”. La del radiador fue que lo dejamos prendido un par de fines de semana y los lunes siguientes la oficina, el infierno. La cuenta de luz, abultada.
Hago llamados y le doy instrucciones precisas a cadete-remolón-chico. “Tenemos que ganar días –le digo- no hay tiempo que perder”. “Ganar días?”, pregunta. “Agarrá las facturas y andá a cobrar, remolón, sí, ganar días”, contesto.
Pasan las horas. Chico vuelve de los trámites. “Gané unos cuantos días”, me dice.
Poco después, “Ya vengo, amigos”, digo.
Camino un par de cuadras y en un kiosko-despensa compro líquido.
Me siento en una plaza. Jóvenes en cueros se meten en una fuente y se tiran agua. De algún lado sale música, es cumbia. Tomo unos tragos y miro a una mujer bonita. Me gusta el vestido que tiene la mujer bonita. Al rato, me paro y camino de vuelta.
Un recreo caluroso. Siempre me gustaron los recreos.
Atte.
Amigo-guitarra abre la puerta. “Qué hacés, rockero?”, me dice. “Hola, rocker –respondo- todo bien”.
Amigo-guitarra me enseño a tocar hace unos 14 años, yo quería ser roquero. Me compré una acústica (sonido bonito). La cuestión es que tocamos desde esa época. Además, mucha risa. Amigo-guitarra y yo tenemos humor parecido.
Vuelvo a casa. Mi broder-chico pasa a comer algo. Le entramos a unos fernés y a unos quesos y salames que busqué en lo de Papá-Alberto. Papá-Alberto, de viaje 2 semanas.
Broder-chico habla. Habla sobre situaciones. Broder-chico y yo nos conocemos bastante bien. Cuando Broder-chico parte, música, abajo un rato.
Ring Ring. Atiendo. Es un amigo. “Qué hacés, mushasho?”, me dice. “Hola, mushasho –respondo- todo bien”. Amigo me hace reír.
Cortamos, un poco más de risa, cama, y otro día.
Atte.
Espero en esquina, auto y al rato, autopista.
Árboles altos, autos estacionados, bar y un vestuario.
Camino hasta la cancha. Agarro mi remera. Troto, me estiro y pateo una pelota.
“Nos juntamos, muchachos, vamoooooosssss”, el llamado para charla previa.
“Vamos hoy, venimos muy bien, seguimos invictos. Hay que ganar. Si tocamos como el partido pasado, a estos pibes los matamos. Jugamos con....” dice el capitán del equipo.
“Vamos con tuti. Nos comemos la cancha”, agrego.
El promedio de edad del equipo rival es inferior al del nuestro.
Señor arbitro llama a los capitanes, sorteo y nuestro arquero dice que prefiere empezar del lado en el que estamos.
A veces estoy enchufado. Al minuto, nuestro delantero estampa un cabezazo en el palo. Tocamos, paredes, cambios de frente, alegría. Hoy estoy enchufado y es divertido. Me salen todas: no me la sacan, me desmarco, doy pases al pie, pongo pelotitas, paredes, centros y hasta un par de tacos.
Termina primer tiempo 1-0. Segundo tiempo, 1-1.
Saludo a los rivales. Saludo al referí. “Muy bien, 10”, me dice.
Nos sentamos y comentamos que tendríamos que haber ganado. También que jugamos bien. Muchas risas.
Vuelvo a casa tirado en la caja de una camioneta. Tobillo hinchado y tirón en ingle.
Notas de un sábado arriba.
Atte.
Ojos abiertos, 8:30 AM. Té con limón, auriculares, café de Tony, casa, plaza de pasto verde, casa, teléfono, bicicleta, café con amiga.
Dudamos en esperar una mesa de las de afuera. Al final entramos, contra la ventana.
Charlamos, amiga tiene casamiento y quiere que apruebe vestuario.
Pagamos la cuenta y en la radio la canción que hace unos días quiero escuchar. “Prestá atención a la letra”, le digo a amiga. “La anoto?”, le pregunto. “No, monis, yo me acuerdo”, dice amiga.
La máquina nueva de amiga, una masa. Busco en interné la canción y la encuentro rápido. “Chau, amiga”. “Pero, estoy bien?”, amiga desfila un poco. “Sí, esplendida”, contesto.
Ato la bici a un cartel. Estoy empezando a querer a bici nueva.
Me meto en disquería-librería, busco CD, mas no lo tienen.
Escalera mecánica, dos o tres pisos, busco CD en disquería de arriba, no encuentro.
“Hola, tienen el último de RST?”, pregunto a empleado-aburrido. “Creo que sí”, contesta.
Lo busca donde yo ya había buscado, no lo encuentra. Caminamos a otro sector, tampoco encuentra. Volvemos a sector nro. 1, abre cajón, aparece CD. “Lo puedo escuchar?”, pregunto. “Sí, podés”.
Observo a empleado-aburrido sacar el celofán, disco en aparato. Auriculares, canción y la pongo 3 veces seguidas.
En casa, canción nueva en guitarra y principio de domingo alentador.
Atte.
Despertador, 9AM, vueltas en la cama, café y caminata hasta avenida.
Amigo con auto no es puntual. Es media hora impuntual. Amigo con auto viene con otro sujeto.
Llegamos al lugar de encuentro con arquero del equipo. Arquero de equipo no está. Amigo con auto llama a arquero de equipo. “Me quedé dormido”, dice arquero de equipo. “Sos un pelotudo”, contesta amigo con auto. “Le preguntamos a alguno si quiere jugar –le digo a amigo con auto- igual hoy es amistoso”. Arrancamos sin arquero de equipo.
Autopista. Otro sujeto es parlanchín. "Iá, muchacho - le digo al rato a otro sujeto- iá párale y deja de hablar, por favor".
Eureka, cancha 6, frente al bar, nos dice el hombre de la puerta.
Movimientos pre-competitivos. Sol, mucho sol. Salgo a buscar a jugador número 11. El equipo contrario tiene 2 suplentes. “Hola, loco, nos prestan un jugador?, pregunto, nuestro arquero la limó.” “Preguntale al capitán –responde flaco sin poder de decisión- es ese pibe de ahí.” “Hola, capitán, me dijeron que te preguntara a vos si nos prestaban un jugador, el arquero nuestro la limó”. “Ahora te mando alguno”, dice capitán. “Gracias, mandá uno bueno”, me hago el chistín.
Reunión antes de partido. Equipo desacomodado, ofrezco jugar de marcador central, para mí un puesto incógnita.
El partido no está mal. Lindo día, juego limpio. Resultado, 0-2. Saludo a los rivales.
En el bar, gueitoreid y después paty con queso en francés, poca mayonesa.
Equipo alrededor de una mesa, bebidas no alcohólicas, patys, choris, rostros contentos.
Mañana de fútbol. Me gustan las mañanas de fútbol.
Atte.
Golpeado. Ayer a la tarde, fútbol con los pibes de la corporación informática. Tobillo doblado y frutillas varias. El fútbol 5 no es lo que más me gusta. Prefiero el de 11, el verdadero. Por suerte hace unos 9 años que juego todos los sábados un campeonato de 11. Ahora, soy el único sobreviviente del equipo original. Hubo recambio.
La gente juega al fútbol de distintas maneras. Hay morfones, pataduras, habilidosos, otros que ponen huevos, etc. La gente juega al fútbol de acuerdo a sus personalidades.
Soy un jugador criterioso, me gusta poner la pelota en el suelo y dar pases al pie. Juego en el medio, por izquierda. Soy temperamental, hace unos años me echaban casi todos los partidos. En general era por discutir con los referís o con los rivales. El tema era que ante una patada desleal, me ponía loco y entraba a putear. Terminaba afuera y sufría.
Con el tiempo entendí que las patadas desleales forman parte del juego. Una patada desleal está permitida: corresponde tarjeta amarilla. Segunda patada desleal, roja.
Entender las reglas de las cosas es importante.
Atte.
Despertador 7.45 AM, café, ducha, caminata. La bicicleta nueva (es usada) en service, recién lista hoy a la tarde.
Crazy-Doc, de viaje. Antes de partir, me pidió que me reuniera con un tipo para organizar unas notas médicas para la televisión. El tipo quedó en venir ayer, no apareció, tampoco llamó. Hace un rato atendí el teléfono –la secretaria llega siempre tarde-. Una señora me contó TODA su historia clínica. “Soy una indigente pero me quiero atender con Crazy-Doc, a él lo sigo, es el mejor en su especialidad...etc, etc.”, decía vieja-cromada. “Bueno, señora, usted se va a poner bien. Cuando venga la secretaria la llamamos para ver qué se puede hacer, bla bla bla”, contesté. “Ay, mi amor, muchas gracias”, me dijo al final. El otro día me dijeron que soy una especie de seductor ambulante y no sé qué pensar al respecto. También me preguntaron por qué la gente de los negocios de mi barrio me quiere tanto. “Porque los trato bien”, contesté.
Llamé a la clínica para ver cómo sigue amigo después de la operación de capocha. Hablé con la mujer. “Todo bien -me dijo- el jueves a lo mejor vamos para casa. Llamá a la tarde porque ahora está con un doctor.” “Bueno, un beso, gordita”. Supongo que todo tiene que salir bien. Otra cosa estaría demasiado fuera de juego.
A la tarde, fútbol con los pibes de la corporación informática. Va a ser una risa. Todas las semanas, organizamos actividades deportivas. La pasada, torneo de padel. Partidos a 16 puntos, dos saques cada uno con cambios de parejas. Resulté invicto (y eso que algunos de los compañeros que me tocaron -además de trastornos psicológicos serios- tienen dificultades motrices. “Qué pasa, muchachos? El viejito Lavagna, les da la salsa?”, les decía. Todos contentos. Es un buen trabajo.
El fin de semana, intenso. Cada tanto, un poco de intensidad border, no está para nada mal.
Mi despacho tiene una camilla. La miro con ganas.
Atte.
Antes de salir pienso, “Caramba, qué gorra importante”.
Llaves en bolsillo, árboles, sonidos múltiples, consigo abrir la puerta y subo.
Lo enciendo. Bum Bum, toque en acelerador, “Buen muchacho”, pienso. Prendo la radio, recorro el dial, y parto.
Al principio la cosa no va mal. Sentidos MUY alerta. Eso sí, el tiempo pasa medio chingado. Conduzco por una avenida. Los autos de los ciudadanos se mueven “Cuadro por Cuadro” y entonces me doy cuenta que mejor, no seguir manejando. Me arrimo a la izquierda, en forma lenta, creo que DEMASIADO lenta, la selva, peligros por todos lados, fuuummm Fuummm FUUUMMMM.
Calles con árboles, viento en el cuerpo y por suerte, una plaza.
Las piedras naranjas son magia. Arrastro los pies, a 1 km/h. Los ciudadanos me observan. Me dan ganas de decir: “Buenas tardes, ciudadanos”. No digo nada. Por fin termina el camino de las piedras naranjas y pasto verde. El pasto verde es más amigable todavía que las piedras naranjas. Doy unos pasos, púmbate, me desplomo.
Nubes y nubes. La tierra, un imán. Veo cosas en las nubes. Las cosas que veo en las nubes son bonitas.
Atte.
Una mañana bonita.
El auto que me prestaron, una masa. La radio engancha bien.
Estaciono a una cuadra de la clínica.
En la planta baja me encuentro con amigos y familiares. Podré pasar a verlo?, pregunto. El horario de visitas acaba de terminar, pero subí, a lo mejor te dejan.
Toco un timbre, es un área restringida.
Sí?, pregunta una enfermera. Hola –digo en voz baja- podré por favor pasar un minuto?. Enfermera duda un segundo. Claro, adelante. Después me indica el camino y dice que tengo que lavarme las manos antes de entrar. Me las lavo con productos especiales.
Hola, amigo, me dice apenas me ve. Tiene una venda en la cabeza y la mirada cansada. También tiene cables en el pecho y tubos por todos lados. Unos aparatos hacen ruido. Mueve el dedo índice y se lo agarro. Hola, amigo, contesto. Charlamos un poco, se le cierran los ojos. Te quiero mucho, amigo, le digo al final. Yo también, contesta.
Me gusta manejar en la autopista. Segundo carril, velocidad moderada. Adelante, nubes de distintas formas, música y sigo manejando.
Atte.
Miércoles a la tarde.
Salgo del trabajo montado en mi bólido ielou ielou ielou. En una parada de colectivo, un tipo semi-náufrago tiene una guitarra. Cuando paso nos miramos, el saludo de cabeza es mínimo. Sonrío.
En la avenida pedaleo rápido, esquivo autos. Saludo a un par de personas conocidas que caminan distraídas.
Escucho que desde un auto alguien grita mi nombre. No dejo de pedalear. Es un amigo nuevo. Me hace chistes porque jugamos al fútbol y mi equipo todavía no le pudo ganar al suyo. A toda velocidad nos damos la mano. Nos reímos.
Llego puntual al lugar. Termina la cuestión, voy a casa y entonces pienso en los encuentros del día, en el azar y en cuando las cosas están bien.
Atte.
No me gusta comprar ropa. No me gusta entrar al negocio y que me pregunten: “Te puedo ayudar en algo?” y demás cosas que dicen los vendedores como: “Te queda pintado” “Cede” o “Con el lavado se achica”.
Hace unos tres años que uso las mismas zapatillas. Buen resultado, son de gamuza. Ahora están baqueteadas, suela partida, cada lluvia me empapo los pies.
El otro día, bicicletero-pirata tenía unas de gamuza bastante buenas. “¿Dónde las compraste?”, le pregunté. “En Carrefour, las vi, $50 y las compré”, contestó.
Ato la bicicleta a un poste de taxis y un viejo -que podría ser Bukowski- me dice: “Pibe, no podés atarla en otro lado?”. “Sí, puedo atarla en otro lado”, respondo.
Camino entre góndolas, el lugar es enorme. Doy vueltas y me cuesta encontrar sección ropa.
Estantes repletos de zapatillas. Las que tenía bicicletero-pirata no están. Me pruebo varias, las miro, son horribles y no cuestan $50, cuestan $100. “Ahora o nunca", pienso. Elijo las menos malas.
En la cola miro a la gente. La gente disfruta ir al Carrefour y llenar los carros. Yo tengo las zapatillas en la mano. Me ubico en la caja de 15 unidades. Avanza lento. Todo es lento en Carrefour, como si el tiempo avanzara en forma diferente.
“Buenas tardes”, le digo a chica-cajera. “No tienen el código”, responde. “Vuelvo otro día”, contesto. Huyo.
No sé cuándo voy a tener zapatillas nuevas. Mientras, las viejas y yo, seguimos siendo amigos.
Atte.
Estoy por salir de casa, corro las cortinas, nublado. De todas formas, monto mi bólido ielou ielou ielou y parto.
Durante el viaje del mediodía, el viaje entre-trabajos, lluvia. Me mojo bastante.
La tarde pasa igual que la mañana.
Ta mañana, mushashos, me despido. Ta mañana, responden.
La lluvia me pega en la cara, el pelo empapado. La ropa húmeda y frío, mucho frío. Pedaleo con cuidado, casi me la doy un par de veces.
Cuando llueve fuerte y estoy pedaleando, todo es contradictorio. Sufrimiento y alegría se cruzan.
En casa, estufa, ducha caliente, cama y libro. Es bueno llegar a casa.
Atte.
La caminata empieza en el barrio antiguo. Resolana. La ciudad, medio vacía, domingo y elecciones.
Me gusta caminar.
La avenida de edificios con cúpulas me llama la atención. Siempre me imagino cómo sería vivir en una de esas cúpulas.
En el barrio comercial una familia-náufraga tirada en el suelo, arriba de colchones. La mujer prepara unos sándwiches. El marido y el hijo duermen. La mujer me ve y dice: “Esta es su ciudad”. No contesto y sigo viaje.
En casa agarro documento.
Subo 2 pisos por escalera. Señoras todas perfumadas con anteojos de carey, un tipo con una campera de cuero tiene color cama-solar, un actor famoso (las señoras presidente de mesa se excitan cuando lo ven), una piba medio trashy, etc. El pibe de mi mesa tiene pelo largo, es pelirrojo. Dice que mi broder Topo ya votó y que mi broder Chico todavía no fue. No creo que venga, le digo. Los conozco del colegio, me explica. No agrego mucho más.
En el cuarto oscuro agarro la boleta y en segundos termino con las obligaciones cívicas.
En casa escribo estas líneas. Un domingo poco habitual. Pienso en la normalidad. No llego a ninguna conclusión. Espero que la caída se retrase un poco.
Atte.
Domingo, despertador, 6.30 AM. Caramba, pienso.
Me lavo la cara, tomo un té, ropa, puerta de entrada, bicicleta, anteojos, pedaleo.
Ato la bicicleta en una esquina. Camino al lugar y me encuentro a Enrique.
Atamos su bicicleta con la mía y volvemos.
En la cola, Enrique se encuentra con amigos.
Al fin, dentro.
Buena música. Querés una pasti?, me pregunta Enrique. Sí, quiero una pasti, respondo.
Me paro a un costado y observo. La cabeza se me mueve un poco, no llega a ser baile.
Enrique se va a dar una vuelta y cuando vuelve me dice que no consiguió pasti. No importa, le digo.
Después me encuentro a mi broder Chico, su novia y al presidente de la corporación informática.
Tengo un amigo que escribe unos poemas increíbles, me cuenta Enrique. Uno de los versos que me acuerdo: Yo soy el que está atrás de tu voz. Me gusta, digo.
Cuando parto, son las 10 y pico. En casa, música y corrijo unos textos que voy a leer en público hoy a la tarde. Los imprimo y todo indica que va a hacer un domingo diferente.
Atte.
Casa. Otro día se apaga.
Vaso de cerveza, teléfono, pizza (de las congeladas) en el horno, guitarra e indicios de certezas.
Algunos indicios de certezas no están nada mal.
Atte.
Martes-lunes.
Pedaleo al trabajo. La bicicleta nueva, una masa. Es amarilla, sólida y rápida. Para atarla compré una U, $30. “Es mucho mejor que una cadena”, me dijo el bicicletero-pirata.
Trabajo un poco y parto a un banco. Para estar en blanco, tengo que abrir una cuenta bancaria. En fin, el trámite es bastante rápido, la Sra. que me atiende es simpática y poco-eficiente, escribe mal la papeleta, la corrijo, salgo y sol.
Me gusta pedalear. La ciudad brillante y mujeres caminan la primavera.
Atte.
Supongo que Tinchus ahora está sentado en el avión volviendo para el DF. Días de juerga.
Un amigo me dijo que podíamos ir a una quinta. Si ese plan no camina, plaza y guitarra.
Ayer intercambié música con un tipo que conocí en uno de los eventos de la semana.
Un poco de sol, urgente.
Atte.
Camino, sol, buena mañana.
Llego al lugar. Caramba, bicicletero le está mostrando MI bicicleta a dos sujetos. No digo nada, me siento en una silla, Sasha, la doberman, se acerca y miramos la escena.
Bicicletero les dice las mismas cosas que me dijo a mí ayer. Sasha y yo, estupefactos.
QUÉ ESTÁS HACIENDO? SRES. ESA BICICLETA ES MÍA, digo. Sasha me lame la mano.
Los sujetos se retiran y bicicletero me sonríe. Qué hacés, limado, vendiendo la bici que me vendiste ayer?, pregunto. No se las iba a vender...Después qué te digo?...Qué me la afanaron?. Sasha se frota el lomo contra mis piernas.
Termina la conversación. Bicicletro entra y trabaja. Sasha y yo nos quedamos sentados afuera, haciéndonos mimos, viendo pasar la mañana.
Atte.
Crazy-Doc Corp. Llama la chica de RRHH. Podés venir a completar unos papeles para tu legajo?, me pregunta. Sí, puedo ir a completar los papeles para mi legajo, contesto.
Tomo un colectivo y la chica me hace pasar a una oficina. Me explica cómo llenar los papeles para mi legajo y me deja solo. Son muchos papeles. Chica de RRHH vuelve. Quiere decir que aprobé el examen médico?, le pregunto. Claro, si no hubieses aprobado no estarías acá, contesta.
(Horas más tarde)
Salgo de la corporación informática. Camino hasta el puesto de libros usados. Vendedor dice que hace un rato vendió el libro-difícil que había visto ayer.
Colectivo, viajo al lado de un cana y al fin bicicletería. Adquiero nuevo bólido. En realidad dejo seña, tienen que hacer ajustes varios, mañana paso a buscar. Es amarilla, bastante fea. Es sólida, me dijo. Sí, es sólida, repliqué.
Ahora, música, humito y un vaso de vino. No tengo planes para hoy. En realidad los planes son quedarme en casa, leer, cocinar, más humito y más vino. Hoy, son buenos planes.
Atte.
Salgo de la corporación informática.
Pedaleo hasta el club. Ato la bici a un poste de madera. Al rato llega mi broder Chico. Poco después, nuestros contrincantes.
No jugamos bien. En el peloteo nos damos cuenta que va a ser desparejo y cambiamos las parejas.
Termina el partido, fue divertido y salimos.
Miro el poste, vacío. La cadena tirada en el suelo. Por segunda vez en el día, la misma sensación.
Atte.
Sábado con sol, fútbol y encuentros.
El domingo pinta bien. Ya almorcé, en un rato parto en el auto de Papá-Alberto a otra ciudad. Me gusta manejar.
Tengo cds nuevos y estoy terminando de leer una novela. En fila de espera, varios libros que prometen.
Las dudas me aburren.
Atte.
Fin de semana apacible.
Hoy a la mañana, extracción sanguínea y meado en pote de plástico. Anti-doping complicado.
El otro día palmaron los cambios de la bicileta, $32. La dejé en el lugar y hoy al mediodía fui a buscar, más no pude retirar, lunes cerrado.
Hoy el presidente de la corporación informática me volvió loco, pedía informes, en realidad lo único que TODOS quieren en ese lugar es dinero. Me aburre un poco.
Salí y fui a lo de madre. Comí sándwiches de JyQ, de matambre y de carne. Tomé té rico. Ayudé a mi broder Topo a redactar-corregir el contenido de la páginaweb de su empresa.
El colectivo llegó rápido.
Ahora casa, máquina, auriculares y en fin, otro día termina.
8 AM té, pasta contra el coco malo, máquina.
Feel all right now!
Tipeo-transcribo el final de un cuento.
Take it easy, got to take it slow
Café.
Wanna love you and treat you right
Teléfono, suspendió fútbol.
If you see me, if you see me crying, my woman is gone
Guitarra y encuentro.
The pressure around me, just couldn´t see
Humo sagrado.
Atte.
Todavía no estoy para bicicleta. Hoy, tomé el subte. Hacía mucho que no tomaba el subte. Cuando trabajaba en el banco era mi medio de locomoción.
El cambio más importante es que ahora las ventanillas donde comprás el pase son kioskos.
Subí, bastante gente. De a poco me fui acordando cómo era: pararme cerca de la puerta -a un costado-, evitar que me rocen o me toquen –fobia-, identificar a los carteristas, y esas cosas.
Un tipo a los gritos. Pide plata. No tardo en reconocer esa voz. No tardo en reconocer el discurso, claro, cuando iba al banco lo escuché miles de veces.
Bajo y pienso en cuántas veces habrá repetido ese discurso monocorde-gritón. Deben ser muchas. No hago cálculos. Me deprimen las personas que hacen ese tipo de cálculos, vas a un restaurant y tratan de calcular la ganancia, cantidad de mesas x cantidad de platos, etc.
En fin, hay gente que no tiene problemas con las repeticiones. Hay gente a la que le gusta calcular las ganancias de las cosas.
Atte.
Todo el día en casa.
Tomé té y pastas. A la mañana escuché música.
Papá-Alberto mandó mail diciendo que podía pasar a buscar provisiones por su casa, que se iba unos días de viaje.
A eso de la una, cociné un vacío en la parrilla del horno.
Dormí salteado, leí un rato una novela que viene bien y hasta escribí un cuento.
Ring Ring. Llamado bizarro de una consultora de Recursos Humanos. Creo que odio a estas tipas de las consultoras de recursos humanos: Necesitan alguien para un banco importante. Me empezó a preguntar cosas, yo estaba medio dormido, le dije que me mandara los requisitos del puesto por mail, que después me pondría en contacto. Creo que no era lo que esperaba escuchar porque no mandó mail. Aguante la corporación informática.
A la tarde vino sister y alquilamos una película. Estoy sensible, caí en todos los truquitos horrendos del director, me caían lágrimas.
Sister partió y me quedé solo. Un poco abajo, tenía ganas de estar un rato solo.
Atte.
Martes atípico. No fui a trabajar.
Ayer me metieron unos hisopos largos en la garganta y dio que tengo el estreptoccoco. El coco malo, prefiero decirle. Me dieron unas pastas y me bajó la fiebre, tuve que cambiar las sábanas, eran agua pura.
Hoy me levanté, y me pareció quedarme guardado un día más.
Me gusta estar en casa.
Atte.
Domingo. Mañana chingada. Mucha fiebre, ganas de vomitar y eso. Llamé a madre y trajo víveres, me acompañó un rato, nos reímos y me quedé retozando. Dormí.
Desde la cama escucho el teléfono, el sonido es un sueño, lejano.
Abro los ojos, Ring Ring. Es un amigo, me pregunta si vamos a un encuentro de lecturas. Me siento un poco mejor, pasame a buscar, le digo.
Llegamos y al rato el lugar se empieza a llenar. En uno de los intervalos, pregunto si puedo leer mi poema preferido. Contestan, adelante, amigo.
Las lecturas me gustan. Un tipo lee sobre el exilio, hay poesía, cuentos y demás.
Termina el encuentro y me llevan en auto hasta un lugar no muy cercano a casa. Camino unas cuadras, me gusta caminar, aunque hoy tengo frío y estoy débil. Tomo un taxi.
En casa caliento algo para comer, prendo la máquina, auriculares, y escribo estas líneas.
Atte.
Anoche, noche particular. La limé y llegué a casa a las 6AM. Traté de ingresar, más no pude, llaves en barrio antiguo. El operativo rescate fue medianamente exitoso.
Hoy me levanté a las 9AM, tomé un café, fui al baño, mi cuerpo agradeció esta parte, y me bañé, un buen baño. Después me dediqué a retozar como foca-austral, música, algo de lectura y más tarde laverrap con bolsa repleta.
Estaba medio chingado. De todas formas, una buena mañana.
A la tarde me pasaron a buscar en auto para ir al fútbol. No tenía ganas de jugar, por suerte hoy fue un suplente y le cedí el lugar. Jugué los últimos 10 minutos, desempeño aceptable.
Ahora, temblores, frío y supongo que fiebre. Cuerpo castigado, catrera me espera.
Atte.

Después del trabajo pasé a visitar a un par de amigos. Uno vive en Puerto Vallarta, México y el otro tiene posibilidades de ir al DF. Hablaban sobre ventajas y desventajas. Me preguntaron si iría. Contesté que no, que ninguna ventaja podría ser para mí tan grande. Nos despedimos.
La ciudad de noche me gusta. Pedaleé por una avenida. En casa calenté unos fideos con salsa bolognesa que cociné el otro día.
Música y en un rato a dormir. Otro día, cada vez faltan menos.
Atte.
Crazy-Doc viajó a un congreso. Mañana a media máquina.
Hoy tenía planes de almorzar en la plaza al sol. El frío complicó. De todas formas, la pasé bien, tomé unas sopas ricas en un bolichito simpático.
La tarde con Pablo, el Aníbal Fernández de la corporación informática, fue divertida. Pablo me escucha hablar con los clientes y se descostilla. Yo no lo tengo que mirar porque nos tentamos y es un papelón andar riéndose en medio de por ejemplo el Congreso. Ahora contrataron un técnico nuevo. En realidad, no lo contrataron, una semana a prueba. Todo indica que no le está yendo muy bien. Es un freak, se para al lado tuyo y pone la cara cerca –cara de freak-, Qué estás haciendo?, te pregunta. Y cada vez que viene toca el portero eléctrico aunque sabe que la puerta está abierta.
El ensayo estuvo bien. Tocamos bastante mejor que el otro día.
Madre me alimentó con verduras, pascualina, tallos de acelga gratinados, ensalada de papas y también con un matambre rico.
Con amiga nos reímos, fumamos un poco de un producto de primera, y nos despedimos en la calle de noche.
Pedaleo, árboles me envuelven, viento, esquivo un auto, me trago un pozo y en un semáforo abrocho el chaleco. Devuelvo una película, canto, más viento, la noche me gusta, y vuelo, vuelo con mi bicicleta.
Atte.
Hace unos 9 años que juego un campeonato de fútbol 11.
El lugar tiene árboles, 13 canchas -a veces con buen pasto-, un quincho donde venden cosas para tomar, patys y choris, un vestuario, estacionamiento, etc.
Me gusta jugar al fútbol. Soy bastante calentón, puteo y discuto. Cuando era chico me echaban casi todos los partidos, un carácter de mierda. Ahora, estoy más cerca del retiro y nunca me echan. Podría decirse que soy uno de los referentes del plantel, un histórico.
Por mi trabajo de fines de semana en la galería de arte tuve que dejar de jugar un par de campeonatos. Por suerte renuncié, hoy jugué mi segundo partido.
El match: dominamos el juego, terminó el primer tiempo 2-0 a favor nuestro (hice el segundo gol, un buen zapatazo de zurda). Segundo tiempo, dos errores, 2-2. Final del partido.
En el quincho. “Hola. Un paty con queso y un gueitoreid, por favor”, le digo a chica-que-atiende.
A chica-que-atiende se le ilumina la cara. Soy un galán?, me pregunto.
“Gracias a vos”, me dice, “Sos el primero del día que me pide por favor”.
Me da la botella y un ticket para el paty y doy las gracias. No agrego nada más. No sé si ponerme contento o a llorar. Y entonces me acuerdo de Papá-Alberto y de cómo nos rompía las bolas con todo el tema-buenos-modales y educación. Gracias, padre.
Atte.
Ayer trabajé a media máquina.
Aníbal Fernández, dos diputados provinciales y yo, Roberto Lavagna, salimos de la corporación informática, ellos tomaron el subte y yo montado en mi bípedo, recorrí la avenida más larga del mundo a altas velocidades. Calculé algo mal y tuve que cruzar un puente largo y alto que pasaba arriba de vías de FFCC. Me gustan estos puentes que hay en la ciudad. Me llevan lejos, muy lejos.
El club de padel era siniestro. Parecía invadido por ratas. Por suerte no vi ninguna.
Ganamos 3-6 6-2 6-2. Nos reímos.
Camino a casa pasé por supermercado y por videoclub.
En casa, tomé agua, puse sábanas limpias y esperé a que llegara sister Santamarina.
Comimos chisburguers caseras, cerveza y papasfritas. Después pusimos una película y palmé a los 10 minutos. Estaba molido.
Hoy viernes, sol y buen ánimo. En un rato almuerzo, bastante hambre. Tengo planes para cuando llegue a casa a las 6 y media de la tarde.
Atte.
Vida social activa. Anoche, dos reuniones.
La primera con mis hermanos. Empanadas, pizza y vino.
La segunda, con un grupo de amigos, fideos con una salsa tomate y carne –yo no comí- . Nos divertimos.
Tomé un taxi hasta donde había dejado la bicicleta atada y pedaleé –un poco ebrio- hasta casa. Era tarde. Antes de meterme en la cama tomé un Alikal. Me metí en la cama y no tenía sábanas puestas. Ayer llevé un par de bolsas a laverrap, las sábanas estaban semi-mugrientas y no puse otras y anoche no tenía ganas de trabajar.
Hoy me levanté antes de que sonara el despertador. Todavía varios frentes abiertos, aunque algunos ya se cerraron. Hoy pongo sábanas limpias. Herpes en etapa final.
Atte.

Un buen día. Creo que anoche dormí bien y eso tuvo que ver.
Casi las 9, recién llegado.
En lo de Papá-Alberto comimos carne y chorizos y tomamos vino.
Antes de llegar a casa, tuve que pasar por bicicletería, rueda chingada, $25. Mañana paso a buscar al mediodía.
Ahora un cachamai y en breve un poco de guitarra.
Las subidas son cómodas.
Atte.
A flote. Nada del otro mundo. A veces estar a flote es bastante. Estuve cansado, el fútbol del sábado me mató, me cuesta caminar.
Trabajé y después tomé un café con un amigo que vive en una provincia. Mi amigo y yo nos entendemos rápido. También nos reímos.
Pedaleé hasta lo de Capu-San. Grabamos las canciones que estamos ensayando con un método casero. Hoy no tocamos bien.
En lo de madre me atiborré de comida. Tomé poco, estaba fisura.
Ahora casa, auriculares, computadora y en un rato a dormir. Hace un tiempo leí que hay que matar 8 horas para tener 2 que valgan la pena. Lo importante es no matar todas las horas.
Espero que mañana sea un poco mejor.
Atte.
Final de un fin de semana intenso.
Ahora escucho música, fumo un poco y en un rato pido algo para comer.
Herpes en etapa cascarita.
Tengo una pila de libros esperando ser leídos.
Si hoy tuviera que decir qué es lo que me gustaría hacer la mayor parte del tiempo: estar en casa, leer, escribir, escuchar música, ver películas y tener encuentros. Me gustan los encuentros.
Atte.
Crazy-Doc acaba de partir. Hoy estuvo bien, hasta me pagó una parte del sueldo. Como tengo un sueldo alto (para 4 horas de trabajo) la compañía me paga una parte y Crazy-Doc me da el resto de su bolsillo. Así no se genera resentimiento en mis compañeritos.
El fin de semana me agarra medio abajo y lleno de planes. Hoy a la noche, comida, teatro, tal vez sexo (no sé el orden).
Mañana empiezo mis prácticas deportivas. A las 12 AM, pantalones cortos, precalentamiento y a jugar al fútbol. Me gusta correr en ese lugar lleno de árboles, necesito un poco de verde. A la noche voy al bar de OPQ. No tiene habilitación pero la bancarrota hace que uno tenga que tomar medidas arriesgadas. El recital promete.
En fin, el herpes continúa mutando y después de escribir estas líneas, empiezo a levantar un poco.
Curioso. Hace unos días Crazy-Doc me pidió que redactara unas notas sobre herpes. Al día siguiente fui a comer con unos amigos, uno tenía un herpes en la boca. No compartimos el vaso, tampoco lo besé y ahora me apareció un herpes maldito. No me acuerdo haber tenido uno antes.
Uno de los médicos de Crazy-Doc Corp me revisó el día posterior a la presentación del libro. A ver, me dijo, levantá el labio. Pero, pero, qué hiciste anoche, hijo de puta?, quiso saber. Por?, Porque tenés un litro de vino pegado en la parte de adentro del labio. A los que compartieron el vaso conmigo ese día, si les sale un coso molesto en la boca, lo admito, soy el culpable.
Otro día, pocas ganas de trabajar y pienso en que hay varios frentes abiertos sobre los que no tengo control. Herpes maldito.
Atte.
Despertador, 7.45 AM. Caramba, va a ser un día difícil.
Me visto, llamo a Papá-Alberto. Hola papis, puedo ir a tomar un Alikal?, le pregunto. She, responde.
Papá-Alberto me ve y, Vas a ir así a lo de Crazy-Doc?, me pregunta. No, no voy a ir así a lo de Crazy-Doc, vuelvo a casa y me acomodo, respondo.
Anoche fui a la presentación de un libro. Llamé a OPQ y le pregunté si me acompañaba. Va a haber chicas?, me preguntó. No es seguro, contesté. Vamos, me dijo.
Nos reímos mucho. Llevamos un vino y lo tomamos mientras escuchábamos con atención. Nos encontramos con amigos y estuvo divertido.
Cuando la cosa terminó fuimos con un montón de gente a comer unas pizzas y a tomar cerveza. Se nos calentó un poco el pico y la seguimos en el bar-no-habilitado de OPQ.
El grupo que nos acompañó, una masa. Tocamos la guitarra y cantamos y después me tomé un taxi con 2 chichís. Fue una buena noche y como toda buena noche, al otro día el impacto se hace notar. Va a ser un día largo.
Atte.
Anoche vino sister a casa, comimos pizza, fainá y empanadas de carne. Después vimos una película y nos reímos. Sister se quedó a dormir. Durmió en el living.
Un día laboral tranquilo. La mañana con Crazy-Doc fue apacible. Pedaleé a casa y Oh, sorpresa, sister viendo otra película tirada en mi catrera. Vamos a almorzar a lo de Papá-Alberto, le dije.
Calentamos asado en microondas y acompañamos con papas.
A la tarde, la corporación informática también fue apacible. Aníbal Fernández y yo, charlamos bastante sobre el futuro de la organización y nos reímos del funcionario del FMI. El funcionario del FMI cree que vamos a cancelar deuda antes de fin de mes. Broder-Chico, escuchaba y se reía a lo loco. Después se quedó frito apoyado en un escritorio al lado de unos parlantes que sonaban de lo lindo.
Ahora, casa. Me gusta estar en casa. En instantes, parto a comer pollo a lo de Papa-Alberto. Voy a beber un poco de vino tinto.
Estuve viendo mi agenda y va a ser una semana movida. Estoy de buen ánimo.
Atte.
A la mañana en lo de Crazy-Doc no hice nada. Ayer Crazy-Doc me empezó a hablar mal y tuve que pararle el carro. La relación quedó tirante. Pidió disculpas, pero hoy no hice nada y es como decirle que todavía no lo perdoné.
A la tarde fui al FMI. Yo llevo un cuaderno y el funcionario del FMI agarra su bloc de notas y empieza a tildar-cantar números, los anotamos cada uno en el suyo, después sumamos y conciliamos posiciones. Buenos son xyz dólares, me dijo hoy. Ajá, contesté. Sí, sí, dijo, un pasivo interesante. Afirmativo, doctor, es un pasivo interesante. Nos reímos y abajo el viejo-olor-a-chivo- me siguió contando sobre su guerra contra el correo. Parece que logró que el correo le mande unas estampillas (gratis). Ahora dice, que eso no es suficiente, que quiere la carta perdida. Le hago algún chiste y me voy en la bicicleta contento.
Los encuentros posteriores al trabajo fueron un éxito. Charlé con Gecko, un amigo, somos parecidos. Me devolvió la copia anillada de la novela. Hizo críticas constructivas (de las buenas y las malas). Después pasé a visitar a otro amigo, tocamos la guitarra y nos reímos. Gracias, Gecko por los valiosos comentarios.
Ahora parto a comer algo. Tengo hambre.
Atte.
Un poco confuso. También ansioso y cansado. No debe ser una buena combinación, tuve pensamientos malos.
Mi vecino escucha música a volumen-alto. Lo peor es cuando tose, habla por teléfono a los gritos o se ríe en forma bizarra. Cuando escucho a mis vecinos, pienso en ir a vivir al campo, me dijo mi broder Chico el otro día. La solución, auriculares.
Tengo hambre, supermercado me espera.
Hablé con OPQ. Hace unos días fuimos a un coPtel. Obelix, me dijo recién, eras un cachivache. Hablar con mi amigo OPQ es un descanso. Nos reímos.
Los encuentros de estos últimos días son mi refugio.
Atte.
Sin bicicleta. La lluvia no para. A la mañana esperé el colectivo un minuto y medio. No venía y caminé. Prefiero estar en movimiento a quedarme ahí quieto. Siempre hago lo mismo, camino y a las 2-3 cuadras veo pasar al colectivo. Pero no me importa.
Me mojé bastante los pies y la lluvia me gusta.
Crazy-Doc Corp, hice presentaciones para congresos varios. Crazy-Doc me quiere, llamó y Obelix, hicisssstesssss essssto, hicissssstessssss lo otro, Sí, Doc (hoy le tiré Doc por primera vez), hice todo, viene, hoy?, le pregunté. No creo, te llamó después, Bueno, hasta luego, Doct...Click.
En la corporación informática la gestión de cobranza fue un fiasco. Llamaba a los clientes y varios me puteaban, NO LES VAMOS A PAGAR, me decían, DEJARON TOOODOOO MAAL. En fin, voy a hablar con el departamento técnico y los volvemos a llamar. Me daba vuelta, Y Anibal?, le decía a Pablo, estamos en el horno, muchacho.
Los de la corporación-metalúrgica-verdadera no me llamaron aún. Supongo que quieren que me arrastre y que los llame diciendo: Por favor paguenmé lo que quieran, soy un muerto-de-hambre. O peor, leyeron en uno de esos libros de cómo-manipular-los-recursos-humanos que lo mejor es no responder pronto. No pienso llamarlos.
El viaje de vuelta en colectivo no estuvo mal. Poca gente, viajé sentado. El impermeable tenía un olor a humedad molesto. La toalla del baño, el mismo olor. Fui al laverrap. Hola, Obelixito, hace una semana que la ropa está lista, me dijo Lili. Bueno, pero yo les aviso que es sin apuro.
En fin, olores, lluvia, comida en el horno, vino, auriculares, lecturas agradables, tal vez hierbas, en un rato llega Sister-Santamarina. Por ahora creo que no necesito nada más.
Atte.
Un día laboral tranquilo. No fue la pereza-desgaste del ocio absoluto ni tampoco una locura. Un día laboral tranquilo. Cuando estaba por salir de la corporación informática mi amigo Rex me mandó un mail, podríamos vernos, decía. Voy para allá, contesté.
Rex y yo nos conocemos desde hace unos meses. Pedaleé unas 40 cuadras, toqué el timbre, te la van a afanar, dijo Rex, subimos la bicicleta por la escalera y bajamos con el perro. El perro es de esos que aparecen en las propagandas de AFJP, nada más que este te ve y guau-guau, te descuidás y te arranca un dedo.
Caminamos hasta una plaza. Comentamos varios libros, hablamos sobre otras cosas más delicadas, nos reímos, el perro corría y cuando veía otro can, guau guau, y también nos contamos algunos proyectos.
De vuelta, la caminata fue por otro camino, me gusta caminar, si no tuviese bici, creo que caminaría, en realidad, creo que mi tema es que no me convence el transporte público, en fin, subimos, jugamos un poco con la computadora y cuando bajamos, qué cagada, me dice, se largó. No importa, respondo.
El viaje a casa es de unas 50 cuadras. Llueve fuerte. El agua me pega en la cara y los pantalones se empiezan a mojar. No tengo frío, pedaleo rápido y fue un buen día.
Atte.
Recién llegado. 24 hs fuera de casa es demasiado.
Ahora voy a escuchar música, después tirarme a leer un poco y esperar que el domingo no pegue mal.
Por ahora nada más.
Atte.
Abro los ojos. Miro un poco y confirmo que no estoy en casa. Un reloj, 7 AM.
Pedaleo por el barrio antiguo. Agarro Independencia. Mi idea es doblar en Perú. Levanto la vista y entonces, una luna a la que si supiese cómo, le escribiría más de un poema. Sigo por Independencia, hasta el final.
Atte.
De vuelta a casa, pedaleé rápido. A veces me gusta esquivar autos, cruzar en rojo, correr. Tenía ganas de llegar. El tema fue que hoy me desperté a las 4 AM y me costó volver a dormir. El cansancio estuvo presente. De todas formas, un buen día.
Prendo la máquina, auriculares y me fumo una tuca de anoche. Escribo estas líneas. Me pregunto hasta cuando voy a seguir escribiendo. Calculo que siempre.
Ayer en el trabajo peleé con broder Chico. Chico se puso malo y lo llamé para pedir disculpas. A la noche vino a comer a casa y estuvo bueno. Ayer también almorcé con madre y estaba contenta. Parece que le gusta cómo está quedando su novela. También estaba muy conforme con mi trabajo de corrección. Soy un corrector.
En un rato parto a comer con un grupo de amigos. Ahora, música y tranquilidad. Una buena combinación.
Atte.
Ayer a la noche, 2 mensajes nuevos. Los 2 de la misma persona. Era un electricista, una vecina no tiene luz, BLA BLA BLA, la caja está en casa, BLA BLA BLA BLA BLA BLA, quiere venir sábado 9hs a reparar. Lo llamo y soy cortante, las personas con dificultad de síntesis me ponen nervioso. Va a venir el sábado, un par de horas, dijo. Como mínimo, calculo van a ser 4.
Hoy a la tarde hablé con el gerente finaciero de una prestigiosa empresa metalúrgica. Hablamos un poco, se interesó por mi vida actual, tuve que dar respuestas evasivas, ellos siempre quieren escuchar cuánto te interesa la economía y las finanzas. Probable-jefe me explicó sobre el sector nuevo que están creando. Piensa que soy un buen candidato. Me conocen de mi época en el banco. Estoy interesado, le dije. Bueno, mandame el curriculum y en el mail decime cuánto querés ganar. Mando el mail pero ahora te digo cuánto quiero ganar: No quiero un peso más, ni un peso menos de lo que va a ganar el flaco al lado mío que haga el mismo trabajo. Espero tus comentarios.
Estuve reflexionando sobre esta posibilidad de subir un par de escalones en la pirámide social. Creo que si todo sigue bien, voy a aceptar. Quiero una Gibson Les Paul y tengo que cambiar la PC para poder grabar mi disco en casa. Puede que en breve, las aventuras de Obelix, continúen por nuevos caminos.
Atte.
Ayer a la noche festejé. No tenía ningún motivo para festejar. Pero quería festejar y festejé. Fui al supermercado y cuando volví, puse en la parrilla del horno unas chuletas de chancho. Destapé una botella de vino rico y, mientras se cocinaban el arroz y las chuletas, bebí. También fumé, toqué y canté unas de Marley que me están saliendo bastante bien. Hablé con Tinchus que está en el DF. Una buena noche.
Crazy-Doc Corp. Vino a verme un odontólogo. Le temblaba la mano derecha de manera extraña. No querría verlo en acción con un torno en esa mano chingada. La cosa es que a fin de mes sacamos en los diarios unas notas y soy el encargado de traducir la narrativa de los médicos. El odontólogo resultó bastante pesado, me daba instrucciones y yo a todo respondía sí, claro, sí claro. Se fue y boludeé el resto de la mañana.
Papá-Alberto, nuevo lector de este blog, me mandó un mail diciendo que en su casa había asado de anoche, que podía pasar a almorzar. Calenté el asado en el microondas y antes comí un pedazo de lengua con keptchup. Cuando me iba, robé dos sobres de Alikal.
En la Corporación informática los problemas se suceden, uno tras otro. Estaba haciendo planillas y cálculos. Uno de los técnicos se acerca y, Ahhhhh, Roberto, no le avisé que hoy nos tocaron el timbre. Eran de Edesur, dicen que nos cortan el servicio en 24hs, me informa. Frente a una posible crisis energética, abro la caja, sólo tenemos la plata del sueldo de unos de los pibes que iba a pasar a cobrar a las 5, bajo, monto mi bípedo y me dirijo a las oficinas de la multinacional-imperialista-roba-ilusiones. El de seguridad tiene unas patillas Elvis Presley muy buenas. Tiene la factura, amigo?, me pregunta. Sí, contesto un poco agitado. Es esa cola, me indica patillas-elvis.
Vuelvo a la corporación y otro de los técnicos arma un escándalo porque quiere cobrar. Lo mando a la mierda. Chico-Moyano me avisa que se va a tomar el martes y en fin, todo transcurre en forma normal. En uno de mis viajes, hoy no quería estar ahí metido, paré en un kiosko y le llevé un chocolate a chica-de-locutorio. Puso cara de contenta. Hoy es viernes, Chica, le dije. Como en una película. Dio las gracias y partí. De fondo, imaginé música apropiada de película.
Ahora en casa, auriculares, y por fin un poco de tranquilidad. Buen fin de semana, amigos.
Atte.
Me levanto, café, música, lloro un poco, baño, bicicleta, Crazy-Doc.
El otro día le dije a Crazy-Doc que quería hablar con él. Por qué tema?, me preguntó. Como hace 3 meses que estoy quería saber si está conforme, le dije. Hablamos mañana. Quiero un aumento y me parece que me lo va a dar.
Hoy entré a la corporación informática y me topé con Chico. Nos dimos un abrazo y estuvo bueno. Después empecé la caza de brujas persiguiendo a los clientes para cobrar y después poder pagar el alquiler, los sueldos, etc. Ayer me reuní por primera vez con el Sr. Presidente de la corporación informática. Vino a casa a la tarde. La reunión no fue parecida a las que iba en el banco. Nos pusimos de acuerdo en casi todos los temas. Vamos a tener que darle para adelante.
A la tarde, le pedí prestado el auto a Papá-Alberto. No hay problema, contestó, vení a buscar las llaves.
Manejo por avenidas. Escucho música y lloro un poco, segunda vez en el día.
Llego a las canchitas. Soy el primero, capaz se suspende, pienso, había problemas para reclutar gente. Al final conseguimos 4 que andaban por ahí y completamos 10. Los amigos somos 6, entonces, uno, el líder, organiza un sorteo para ver quién de nosotros pasa al equipo de los desconocidos. Yo paso, les digo, no hay problema. Elegí bien. Les damos una paliza.
Manejo de vuelta. En la radio ponen Dear Prudence. Lloro por tercera vez en el día.
En casa preparo unos fideos, salsa de tomate-cebolla-y-pollo (Papá-Alberto me dio el pollo. Traeme el taper, me dijo). Me llama OPQ desde México. Cómo anda, muchacho? me pregunta OPQ. Medio raro, amigo. Vuelvo el domingo, me dice y hablamos un rato largo. Después me pasa a Ronnie , el dueño de casa y me hace reir.
El día se apaga.
Atte.
Final del primer fin de semana libre después de trabajar una temporada en la galería.
Tuve actividades de todo tipo:
Fui a la plaza con mi guitarra, toqué y canté, el sol me pegaba en la cara y también en la guitarra. El reflejo del sol en la guitarra daba contra unos cañaverales y el efecto era muy loco. Los ciudadanos paseaban sus perros y hacían abdominales.
A la tarde del sábado me pasó a buscar un amigo. Amigo está chiflado. La ex novia le hizo denuncia por amenazas y amigo dejó de molestar a ex novia. Un rato agotador con amigo.
A la tardecita pasé a buscar a un matrimonio amigo y fuimos a un museo con dinosaurios y bichos embalsamados a escuchar a Enrique. Había instalaciones y recitales en diferentes lugares. Como llegamos temprano se hizo un poco largo, pero fue un buen programa.
Hoy domingo me desperté a las 7. Tomé café y escuché música. A las 8 y media llamé a madre. Fui a su casa, tomé un té rico, comí sándwiches y discutimos. En este último tiempo, madre y yo no podemos estar más de 20 minutos en paz. De ahí partí a visitar a Sister a la galería. Sister me extrañaba. Ahora tiene compañero nuevo. Parece que juegan al Hot MSN en horas de trabajo. Una impúdica.
Al mediodía en casa, preparé una de esas pizzetas congeladas. No están mal. Me llamó una persona y fuimos al cine. Hacía dos mil años que no iba al cine. La película que pasaban era un desastre. Me quise ir a los 10 minutos. La vi toda. Después tomamos café, persona una medialuna de las gordas y yo un tostado de JyQ.
Caminamos unas cuadras y vamos a un encuentro de lecturas. Por primera vez, leo un cuento en voz alta (con público). La experiencia me pone nervioso, y al mismo tiempo me gusta. El ambiente es amigable.
Termina encuentro y acompaño a persona a casa, comemos y tomo colectivo.
No fue un mal fin de semana. De todas formas, no entiendo porqué, no entiendo porqué los demonios estuvieron tan presentes.
Atte.
Anoche estaba molido. Me metí en la cama a eso de las 11. Leí unas cuatro hojas y palmé.
Ayer a la tarde la corporación informática fue de nuevo un caos. Pablo, el coordinador de los técnicos, encargado de la logística y de la atención a clientes, nuestro Aníbal Fernández, salió a hacer compras y me llamaba cada dos minutos diciendo, Robertooooooo, ya estoy llegando. Mientras tanto, yo Roberto Lavagna, no podía ocuparme al mismo tiempo de las complejas renegociaciones con el FMI, nuestro proveedor de insumos al que le debemos unos cuantos dólares y de atender el teléfono.
La gente que llama, llama porque tiene problemas y contrata a nuestra corporación informática para que se los resolvamos. La cuestión es que tomé nota de los llamados y a una que quería UNA SOLUCION URGENTE la fui guiando y le hice resetear la PC. La movida no arrojó buenos resultados y quedamos en que la volvíamos a llamar. NO PUEDE SER, me decía. No sé qué más decirle señora, contesté.
En el medio del trajín laboral, Chico, mi broder menor y cadete de la compañía, no tenía muchas ganas de trabajar. Así nunca vas a llegar a empleado del mes, Chico, le dije. Calláte Ignatius, contestó Chico. La misión del día de Chico era repartir facturas. Los clientes no nos pagan si no tienen las facturas y después los técnicos, intendentes del conurbano, me rompen las bolas porque quieren cobrar los sueldos. Chico y yo nos miramos y pensamos. La universidad enseña cosas, pero la calle, vaya que la calle es una escuela de verdad. Se nos ocurrió mandar las facturas por fax. Cuando vayamos a cobrar, les entregamos la original, les decía a los clientes.
Chico volvió del locutorio. Chica-del-locutorio le estuvo preguntando y hablando de mí. Chico no le dijo que éramos hermanos. Supongo que si tuviese uno, yo también me avergonzaría de mi hermano mayor.
La tarde fue pasando y cuando llegó Pablo a las 6, hora de cierre, ROBERTOOOOOOOO, me dijo, estás quemado. Me paré, Aniiiiiiiiibaalllll, no me hagas esto muchachoooooooooo, contesté. Nos dimos un abrazo fuerte, nos deseamos buen fin de semana y partí.
Saludé desde afuera a chica-de-locutorio, ella toda risitas, y pedaleé por Callao. Bastante frío. Los automovilistas con sus claxons y yo contento, contento por en pocos minutos, llegar a casa, sacarme la ropa y tirarme a escuchar música.
Atte.
Anoche fui a una comida. El anfitrión preparó un guiso de lentejas. Esquisito, diría mi amigo OPQ. Bebimos vino tinto, también esquisito.
Los invitados fuimos cuatro. Anfitrión + Invitados = 5.
En estos tiempos, es difícil combinar las agendas de 5 jóvenes-exitosos-ocupados.
Charlamos y todo fue muy agradable. Conocí a un tipo que escribe cosas como esta:
Sin llaves y a oscuras
Era uno de esos días en que todo sale bien.
Había limpiado la casa y escrito
dos o tres poemas que me gustaban.
No pedía más.
Entonces salí al pasillo para tirar la basura
y detrás de mí, por una correntada,
la puerta se cerró.
Quedé sin llaves y a oscuras
sintiendo las voces de mis vecinos
a través de sus puertas.
Es transitorio, me dije;
pero así también podría ser la muerte:
un pasillo oscuro,
una puerta cerrada con la llave adentro
la basura en la mano.
Tipo se llama Fabián Casas y además de escribir cosas como esta, es simpático.
Muchas gracias por todo, Sr. Anfitrión. Tal vez sea tarde para replicar, pero justo la autora que nombró, escribe como un sexo-masculino.
En fin, me levanto antes de que suene el despertador, ingiero un Alikal (recordar tema PREVENCION) y en un rato empiezo con las movidas rutinarias, café, música, baño, etc.
Hoy, viernes. Mañana primer fin de semana libre desde que renuncié a la galería. Supongo que Santamarina, mi sister-jefe, me va a extrañar. Como soy un joven-exitoso-ocupado ya tengo la agenda cubierta.
Hoy joven-exitoso-ocupado preferiría quedarse en casa despejando su cerebro. Pero no, joven-exitoso-ocupado es responsable y va a trabajar duro.
Atte.
Martes, 3:20 AM. Me desperté y fui a comprar un agua sin gas grande.
Anoche vino mi broder Chico a comer a casa. Preparé vacío, chorizos y morcillas al horno con papas hervidas. Una delicia. Antes de que llegara, me tomé los porrones que había traído de la galería. Con Chico tomamos vino tinto.
Hace unos años Chico y su novia se fueron de vacaciones al norte de Brasil. Volvemos en 15 días, dijeron. La novia volvió en 15 días, Chico no.
Al mes 4 o 5, Chico empezó a llamar a madre (cobro revertido) y decía cosas como: Soy más genial que Nieztche, soy más genial que TODOS juntos. Después leía las cosas que escribía. Madre creyó que sería una buena idea ir a ver a Chico. Te acompaño, le dije.
El viaje fue largo. Ezeiza, avión, colectivo, ferry, colectivo, hotel, bote, Chico. Chico nos esperaba en un muelle. El lugar era mágico. Me bajé del bote, Chico me abrazó fuerte y así, saltamos al mar. Madre lloraba.
Chico estaba bastante chapa pero al mismo tiempo bastante afilado. Madre no lo toleró, volvió a los tres días. Mi objetivo era traerlo de vuelta, Chico no estaba del todo bien.
Una semana después pude convencerlo.
En Buenos Aires, estuvo un tiempo durmiendo en plazas. Mi familia quería internarlo y me opuse. Me peleé con todos, no lo internaron.
Ahora, Chico está haciendo un esfuerzo por ser un ciudadano común. Lo quiero a mi broder Chico.
Atte.
Me atraen los náufragos.
Vivo en un barrio canchero. Supongo que por eso hay tantos náufragos. Deben agarrar las sobras.
Hay cuatro que tengo identificados. Está el loquillo que no para de moverse. Habla solo, mueve los brazos o una pierna en forma frenética. Le gusta la birra. Otro es barbudo y duerme tirado contra un árbol. Es melancólico, tiene mirada triste. El tercero es un negro que va con mochila y rollers. Me di cuenta que era un náufrago la tercera vez que lo vi. Hace poco identifiqué al cuarto. Es un tipo de mi edad. Está golpeado. La mirada perdida, siempre quieto.
Un día volvía a casa y el segundo, el melancólico, estaba tirado en la vereda. Los zapatos que tenía estaban bien chingados. Querés unas zapatillas?, le pregunté. Su respuesta no fue clara. Al rato le llevé una bolsa con unas que me quedaban chicas.
A la mañana siguiente encontré la bolsa en el mismo lugar. El tipo no quería zapatillas.
Días después, volvía del supermercado. Estaba tirado en otro lugar. Lo vi y dudé un segundo. Saqué la botella de vino que traía. Al día siguiente encontré la botella vacía y me alegró.
Atte.
Un buen día.
Mañana en Crazy-Doc Corp. Ayer salieron en un diario unas notas que ayudé a redactar. Los médicos escriben muy mal. Salió todo bien.
Pedaleé a la corporación informática. Pablo y yo fuimos a almorzar a una parrilla chiquilín. Voy todos los días. Como debo ser uno de los pocos en dejar propina, la moza me hace risitas. Pedí un sándwich de churrasquito, algunas veces están bien, guarnición de fritas. Pablo pidió un bondiolazo (a mí me resulta un poco grasoso, pegás un bocado y se desarma todo). Charlamos. Pablo y yo nos hicimos amigos. Después dimos unas vueltas por el barrio y volvimos a laburar.
A la noche fui a ver actuar a sister Santamarina. Me alegró ver actuar a sister Santamarina.
En casa, comí unos huevos revueltos con jamón y queso. Ahora escribo y tomo un cachamai. Estoy un poco cansado y me voy a dormir pronto.
Hasta mañana.
Atte.
Anoche cumpleaños. Me divertí.
Recién levantado. Una de las cosas que aprendí con Crazy-Doc es: PREVENIR ES LA MEJOR MANERA DE EVITAR COMPLICACIONES FUTURAS. Acabo de tomar un Alikal. Los Alikal se los robo a Papá-Alberto. Tiene un stock importante.
En un rato, a lo de Crazy-Doc.
Ayer lleve la bicicleta a que le ajustaran los frenos. Amigo-arregla-todo no apareció y la canilla y la ducha siguen siendo un problema.
Hoy a la noche, actúa mi querida sister Santamarina.
Me parece que va a ser un buen día.
Atte.
Camino por
Librerías, tipos vestidos de payaso, kioscos de revistas, ciudadanos tomando café leen el diario, otros discuten, una morocha linda, chica-de-locutorio, etc., etc.
Pego la vuelta y casi en la esquina, la gente mira al cielo. También miro. Humo negro. Es un incendio. Los automovilistas empiezan con los CLANG CLAAANG.
Me imagino a un tipo en una oficina, aburrido frente a la computadora. Tipo apaga un pucho en el cenicero (está repleto), se levanta a tomar el quinto café, vuelve al escritorio, vacía el cenicero en el tacho (también repleto), se tira un pedo y decide ir a cagar.
El pucho está mal apagado y el tacho empieza a arder. Tipo caga lento. Piensa en hacerse una paja, pero se arrepiente. Se limpia, tiene que usar mucho papel.
Cuando abre la puerta, la oficina no se ve bien. Tipo manotea su tapado y baja corriendo los cuatro pisos.
Afuera, exhausto toca el bolsillo y por suerte, encuentra el atado casi lleno.
Tipo se para al lado mío. Tenés fuego?, me pregunta. No fumo, contesto.
Vuelvo a la corporación informática. Muchachos, a la vuelta hay un incendio. Vamos a ver, ya volvemos, dicen. Abro las planillas de numeritos, el mail, y espero a que sea la hora de ir a encontrarme con mis amigos.
Atte.
Recién llegado de un bar. Festejo.
Volví caminando. Cuatro cuadras antes de casa, un perro-náufrago. Nos miramos. Me atraen los náufragos, perros y humanos.
Camino. Perro-náufrago va adelante, no me pierde de vista. Doblo en un par de esquinas y perro-náufrago parece que supiera el camino.
En la puerta de casa hay rejas. Abro y Fuera, Fuera, le digo. Entro. Perro-náufrago y yo nos miramos. Los dos entendemos. No dudo y sigo viaje.
Abro la puerta.
Levanto los mensajes y no puedo evitar ponerme a llorar.
Había llegado mucha gente. Caras desconocidas. Estuve todo el tiempo cerca de tres personas. El lugar era grande y encerrado. Decidí salir a tomar un poco de aire.
Una señora fuma. Pateo una piedra, levanto la vista y nubes. También, humedad y frío. Está raro, digo. Es un día triste, responde.
Mucho después, bajo
Hoy es un día triste.
Atte.
A veces soy ingenuo.
Estuve haciendo tratativas encubiertas con la diseñadora de Crazy-Doc Corp. para aparecer
Almorcé con la gente de la Corporación Informática. Mis compañeros y yo nos reímos. Fuimos a una pizzería, Qué pasa?, pregunté, está lleno. Es el día
Acabo de comer unos fideos con oliva, pimienta y queso. Hace un rato le hice mimos a mi guitarra acústica, le puse Blem y le cambié las cuerdas. En unos días va a sonar increíble. Quiero ese sonido AHORA.
Casi siempre soy ansioso.
Atte.
Salgo del trabajo. Pedaleo por la Av. Corrientes. En el Obelisco quiero doblar a la derecha, pero freno en el semáforo, vengo por la izquierda y es una maniobra demasiado arriesgada. Arranco con la luz en verde. Un patrullero cruza -sin sirenas- en rojo y tengo que frenar para que no me pise. Un pibe que me está pasando, también en bicicleta, TACHERO DE MIERDA, grita. Miro al patrullero, y sí, es un patrullero. Miro al pibe y para que no le queden dudas, Es un rati, le digo. Nos miramos y se empieza a reír. No hay que fumar tanto, dice y pedaleamos una cuadra cagándonos de risa.
Barrio Viejo. Mi amigo se va a vivir afuera. Parte el lunes. Lo voy a extrañar. El sábado fiesta-despedida.
Atte.
La calle está oscura. Me voy acercando. Me atrae desde la primera vez que lo vi, hace unos meses. Es de hierro y parece fuera de lugar.
Empiezo a subir y mis pasos retumban. Arriba de todo, miro hacia la otra punta. Está lejos y me gusta. A los costados, vigas de metal naranja y rejas. Abajo, muchas vías de tren. Camino y camino. El viento me pega en la cara, siempre sopla acá arriba. Me imagino que estoy en una película. El lugar es perfecto.
La clínica. Subo y ella tiene un pañuelo en la cabeza. Adelgazó. Cuando me ve, su sonrisa está vacía, cansada. Le doy un beso y le acaricio la espalda. Su ex-marido me saluda y su hija –mi amiga- se alegra de verme. Hablamos un rato de cosas sin importancia.
Acompaño a mi amiga a buscar algo al auto. Volvemos, salimos
Aparece el ex-marido y le pregunto si está en auto. Te llevo, contesta.
En el cuarto me despido de la madre y de nuevo la sonrisa cansada.
Durante el viaje, charlamos un poco.
Me hubiese gustado volver a cruzar el puente naranja. Varias veces, ida y vuelta, ida y vuelta.
Atte.
Me despierto. Siempre soy el primero de la casa. Voy al baño y hago pipí. En la cocina me preparo un nesquik. Ya es de día. Quiero ver si Papá y Mamá están levantados. Abro la puerta de su cuarto, está oscuro y escucho unas risas. Mamá me pregunta si me pasa algo y respondo que estoy aburrido. Me dejan pasar.
En el colegio tengo muy buenos amigos. En los recreos nos divertimos, jugamos al fútbol, pintamos con tiza en el piso del patio y tratamos de verle la bombacha a las chicas. En casa miro la tele, me baño (casi siempre después de mis hermanos), y esperamos a que llegue Papá para comer.
Un día, Papá no llega a la hora de siempre y escuchamos a Mamá decir que la carne al horno se va a pasar. Nos sentamos en la mesa y seguimos esperando. Como Papá sigue sin aparecer, Mamá nos sirve la comida. Cuando terminamos, levantamos los platos. Oigo ruido de llaves y salgo corriendo hacia la puerta. Es Papá. Me dice hola. Salvo cuando nos reta, Papá no nos habla mucho. Papá va a la cocina y mis hermanos me dicen que tenemos que ir a dormir. Aunque la puerta está cerrada, escucho a Papá y a Mamá discutiendo.
Poco tiempo después, Mamá nos avisa que Papá se va a vivir a otro departamento. Mis hermanos lloran. A través de la ventana veo a un pájaro construyendo un nido y no lo puedo dejar de mirar.
Atte.
Anoche, segunda comida de hermanos.
Renato es el inquilino brasilero de sister Santamarina. Bajó hace dos horas a comprar cigarrillos y no volvió, me dice Santamarina cuando me abre la puerta, estoy preocupada.
La casa es linda. Santamarina preparó un strogonoff. La ayudo a revolver. Llega Chico, nuestro broder menor, con una bolsa de verduras para cocinarle a la amiga-vegetariana. Los tres hermanos en la cocina, en acción. Abrimos un vino. Caramba, digo, parece una ensalada de frutas. Sí, es frutadito, confirma Chico.
Renato entra en escena. Renato se ríe, cuenta que sale todas las noches, que en la escuela de español quieren echar a patadas a los estudiantes brasileros y que la directora está loca. Renato me quiere presentar a su amiga Clariza. Va gustar, Obelix, me dice. Santamarina está averiguando si es posible adoptar a Renato. Parece que el tema de que tenga 20 años es un poco complicado. Nuestro equipo de abogados trabaja 24hs.
Toco la guitarra, Renato y Santamarina cantan. Cantan bastante mal.
Broder-Topo, La Chirus y Corcus y Sole-embarazada traen otros vinos. Tiramos ensalada de frutas. Llega amiga de Chico.
La comida está muy rica y nos divertimos. Gracias, Santamarina.
Corcus y Sole me llevan a casa.
Me saco la ropa.
Le tenés miedo a la soledad? La pregunta del otro día me quedó dando vueltas. Palabras, que siempre estén y que nada las detenga.
Atte.
Jueves a la tarde, bicicleta. En el morral llevo tres copias anilladas de la novela. Pedaleo a buen ritmo. Está nublado.
Quinto piso. Un tipo me abre, ¿Qué necesitás? (Tipo cree que soy un cadete que va a dejar-buscar un sobre). Vengo a dejar una novela para el concurso, contesto. Vienen a dejar una novela, le dice a una vieja que está adentro de una oficina.
La vieja llena unas papeletas, me pide que firme y me da un número de expediente (supongo que sin números de expediente el mundo sería otra cosa).
En la corporación informática, llamo a un cliente y quedo en mandar por fax la factura. En la corporación informática no fomentamos las tecnologías obsoletas
La chica
Vuelvo a la corporación. Estoy medio limado y trabajo a media máquina. Pero contento, el personal ya cobró.
Solo en casa. Mi amiga se acaba de ir. Comimos sobras, bebimos y fumamos. Otro día. Mañana a la noche, segunda comida de hermanos-invitados. Voy a cocinar con Santamarina. Santamarina, es mi hermana y la quiero mucho.
Atte.
Hoy a la mañana fui a ver (con el pelo corto) a la diseñadora de Crazy-Doc Corp. Estoy ofendido, le dije, espero que me tengan en cuenta para el próximo folleto. Crazy-Doc llamó, estaba tranquilo y hablamos durante unos 5 minutos, todo un récord.
En la Corporación Informática cada vez me divierto más. Escuchamos música y pedimos café en el bar de abajo. Mi compañero Pablo, se sienta atrás mío, me hace reír. Pablo es el engranaje principal de la compañía. Atiende a los clientes, intenta resolver problemas y si no puede, manda un técnico. Yo hago planillas con números y trato de cobrar cheques, hay que llamar varias veces. Y, Roberto (por Lavagna), cómo andamos?, me pregunta Pablo. Entonces me paro, RRRRRRROBERTOOOOO, contesto, VAMOS PARA ADELANTEEEEEE. Nos damos un abrazo fuerte y continuamos trabajando duro.
En un rato voy a renunciar a la galería.
El sistema capitalista nunca detiene su marcha.
Atte.
Quiero aparecer vestido con guardapolvo y estetoscopio en los folletos de Crazy-Doc Corp.
Salgo del laburo. Una mañana abúlica.
Pedaleo unas cuantas cuadras para ir a verlo. Voy desde hace unos 8 años. Al anterior, Juan Carlos, fui unos 11. Dejé de ir porque cortaba bastante mal y en realidad porque la última vez aparecí a las 10hs (horario de apertura) y a las 10 y cuarto no había llegado.
Ehhh, tanto tiempo, qué melena, me dijo cuando me vio.
Cómo siempre?, preguntó. Como quieras, respondí. Como siempre es: corto, que me pueda peinar, orejas destapadas.
Nunca hablamos mucho y hoy no es la excepción. Durante gran parte del tiempo, cierro los ojos. Termina y me pregunta, yyyy? te hice algo diferente. Me miro en el espejo. Parezco Chuck Norris. Bien, contesto, perfecto.
Ir por Avenida de Mayo en bicicleta me gusta.
La fidelidad es importante, pienso. Hace dos mil años que vengo a ver a este tipo, no sé cómo se llama, él tampoco, y casi no hablamos. Sin embargo, los dos lo sabemos, salvo que no abra a la hora estipulada, siempre voy a volver.
Atte.
Durante una época mi ex mujer y yo jugábamos a contarnos lo destacado del día. En general era a la noche, después de comer. Lo destacado del día no tenía que ser algo bueno, a veces eran cosas malas.
Ayer el Sr. Domingo-a-la-tarde me dio una paliza. Pensé que hoy me iba a levantar recuperado pero me equivoqué.
Me bañe y partí a lo de Crazy-Doc. Mi ánimo no era bueno. Sin embargo, le di duro a unos textos que van a salir en un diario. Trabajé dos horas y media sin parar. Crazy-Doc llegó y estaba de pésimo humor. Me trató mal -por primera vez- y no me gustó. En fin, nada demasiado grave.
En la corporación informática el tedio me seguía acompañando. Una persona que no conozco me mandó un mail muy lindo y por un momento levanté. Como tenía ganas de aire, agarré la bici y fui a cobrarle a un cliente. Paré en un kiosko, compré un sándwich y lo comí en la calle, al sol. El trámite-cobranza duró unos 40 minutos. Volví a la corporación y fui a pagar el alquiler de la oficina (el lugar era bizarro, otro día les cuento. Pablo, mi compañero, y yo salimos tentados).
Pedaleé a lo de mi amigo con el que me junto a ensayar. Toqué el timbre y nadie respondió. Me fui a lo de madre, vive cerca. Ahí llamé a la galería, para ver si el jefe me recibía, le quiero avisar que voy a renunciar. El jefe no podía juntarse hoy.
Madre preparó mi té preferido y tostadas. Discutimos y partí a lo de amigo-musico, se había quedado frito. No estamos tocando bien y decidimos suspender. Nos reímos.
Paso por el supermercado. No hay cola.
En casa me siento a escribir. Mientras, cocino costeletas de chancho con arroz y tomo un vaso de vino. La comida está rica.
Si tuviera que elegir entre todos los sucesos de hoy, el destacado, es estar ahora acá, frente a la máquina, escribiendo estas líneas. Adorable puente.
Atte.
Me despierto. Dormí bien, lo necesitaba. Prendo la máquina, hago un café y mientras lo tomo, escucho música. Me baño. La ducha está un poco chingada, sale helada o te quemás. Puteo un poco. Llegó la hora de ocuparse de la casa.
La diseñadora de la compañía entra a mi escritorio. Tiene que hacer unos folletos y necesita sacar fotos. Me ofrezco como modelo (verme en los folletos de la corporación con delantal y estetoscopio es mi máximo objetivo laboral). Parece que no doy con el fisic-du-rol porque elige al médico verdadero. Durante la producción nos reímos bastante.
Llama Crazy-Doc. Obelix, me dice, ¿todo bien?. Todo bajo control, Doctor, buen fin de semana.
Saludo al tipo del kisco donde todos los días ato la bici.
Pedaleo un rato. Hace frío pero igual está bien. Levanto la vista, un cielo celeste y sol, mucho sol. El sol me pega en la cara y por un segundo no puedo ver nada.
Atte.
El día empezó raro. Despertarme a las 4 y media no estuvo tan bueno.
El trámite tampoco fue bueno. Conseguí las facturas pero discutí con la persona que me las prestaba.
En lo de Crazy-Doc tenía sueño y pocas ganas de trabajar.
Corporación informática, IDEM Crazy-Doc.
Fui a mis clases de música, toqué timbre, esperé 15 minutos, Enrique no llegaba y me fui.
Pedaleo por una calle oscura. Me envuelve olor a hierba. Adelante, un flaquito va en bici. El flaquito me mira un poco paranoico cuando lo paso, va fumando. Qué rico, le digo.
Semáforo. Flaquito-fumón se para al lado mío, Querés?, me pregunta. Dale, contesto. Un par de pitadas rápidas, doy las gracias y sigo viaje. Este encuentro hace que el día empiece a subir.
Visito a una amiga.
Ahora escribo, solo, cansado, con sueño. Comí una pizza y tomé un cachamai. Un día raro.
Atte.
Crazy-Doc volvió hoy de un congreso médico–bizarro en el extranjero. Estaba de buen humor. Crazy-Doc me causa gracia.
Corporación informática. Hoy me ocupé de rastrear y contactar a clientes morosos. Algunos se hacían los listos, no me mandaron el detalle por eso no pagamos, me decían. Dejé todo encaminado. La corporación informática no cuenta con un colchón financiero. El cobro de sueldos
A la tarde fui a lo de un amigo que me grabó un montón de música que no conocía.
Ahora, escribo estas líneas y cuando termine le voy a dar un rato a la novela. También a un antigripal
Atte.